163. Finales de julio y embrollos
El último fin de semana de julio amanece con suavidad. Apenas el sol se asoma tímido por la ventana de mi apartamento y ya siento a Giovanni moverse a mi lado. No abro los ojos, no digo nada, solo sonrío en silencio. Sé muy bien a dónde va: a su sesión de terapia. Va a buscar herramientas para mejorar como persona, para darle más seguridad a nuestra relación, más paz… y eso me llena. Giovanni es todo lo que siempre quise en un hombre. No tengo quejas. Desde que empezó con las terapias no lo he