162. Reencuentro inesperado
El día siguiente llega con una calma que me parece irreal. Yonel firma el proyecto sin titubeos, como si nunca hubiera dudado de su viabilidad. Sus palabras son firmes, un poco venenosas, mas no le tomo importancia, justo ahora siento cómo una carga invisible se desprende de mis hombros. Es oficial: mi proyecto ya no es un sueño, es una realidad.
Los días comienzan a pasar con una cadencia dulce, ligera. La vida que siempre quise parece finalmente estar entre mis manos. El empleo perfecto que