113. La verdad de Gabriel
El aroma del café aún flota en el aire mientras Bárbara me acompaña a desayunar en la mesa de la isleta de la cocina. Ella lleva una camiseta holgada y un par de pantalones deportivos que parecen más míos que suyos, pero su expresión, a pesar de estar relajada en apariencia, muestra rastros de inquietud.
—¿Intentamos llamar otra vez? —pregunta de repente, dejando su taza a un lado.
No necesito que me aclare a quién se refiere. Danna ha estado ausente en nuestras vidas desde hace más de veinte d