102. Duelos de coqueteos
En la mesa, intento respirar con normalidad, pero el pánico de mis amigas es tan evidente como el mío. Las tres estamos atrapadas en esta situación surrealista, conscientes de que estamos jugando con fuego, y de que los Paussini no son precisamente personas con las que se pueda jugar. Pero los chicos no parecen notar ni un rastro de tensión; al contrario, actúan con naturalidad. Lucas, el rubio junto a Bárbara, se inclina hacia ella con una sonrisa y pasa el brazo casualmente por detrás de sus h