Acepté con agrado y la acompañé hasta que se fue antes de volver al trabajo.
Sin embargo, solo vi a Marta, no a Sergio. —¿Dónde está él?
—Jairo hace rato lo llamó —Marta me miró fijamente—. Sara, hasta tu futura suegra ha venido a mediar, tú...
—No hay posibilidad alguna con Carlos, no importa quién venga. No pienses más en ello —la interrumpí de inmediato, reiterando mi posición.
Marta suspiró aliviada. —En realidad, la familia del señor Carlos es perfecta en todo, excepto por el miserable prot