Alicia se quedó visiblemente sorprendida por un momento, y luego sonrió con cierta ternura.
—¿Qué estás diciendo, niña? No puedes dejar de creer en los hombres solo por ese sinvergüenza de Carlos. En este mundo hay hombres malos, pero aún hay muchos más buenos —Alicia, con su buen carácter, hablaba con humor.
A pesar de tener cincuenta años, su forma de hablar era muy suelta y moderna.
Me hizo reír. —Sí, hay buenos hombres, pero ahora no tengo ganas. Al menos necesito un tiempo para procesar est