Decidí intentarlo con los últimos tres dígitos de sus fechas de nacimiento, pero pensé que sería demasiado obvio. Recordando que Gabriel y Alicia parecían favorecer ligeramente a Carlos, puse primero su fecha y después la de Alejandro.
Al ingresar el último número, sentía que mi presión arterial había alcanzado su punto máximo y el corazón se me había subido de repente a la garganta.
En ese preciso momento, Manolo estaba a solo diez metros. No me atrevía ni a mirarlo, solo podía fijarme en la pa