A las cinco de la mañana. Me levanté para hacer yoga, preparándome para enfrentar mi nuevo trabajo con toda la energía. A las seis, mientras me aseaba y me vestía para preparar el desayuno, sonó mi celular. Era un mensaje de Sergio.
—El desayuno está en la mesa y las llaves colgadas en tu puerta.
Me quedé en ese momento paralizada unos minutos al leer el mensaje. Al abrir la puerta, efectivamente encontré las llaves y, al entrar al apartamento de Sergio, ahí estaba el desayuno.
Anoche no pude re