La cena transcurrió con mucha tranquilidad, ya que Gael no se daba ningún aire de jefe.
Sergio apenas habló, limitándose a servirme comida y preguntarme de vez en cuando si quería agua, actuando con tanta frialdad que parecía él el verdadero jefe.
Al terminar la cena, Gael se marchó gustoso en su discreto Maybach.
Dylan había bebido y llamó a un conductor.
Mientras esperaban, Dylan pasó despreocupado el brazo por los hombros de Sergio. —Chico, ¿qué te pareció? ¿Estás satisfecho con la reunión de