En ese instante, todas mis células parecían haber sido activadas, y un anhelo indescriptible comenzó a crecer de forma vertiginosa dentro de mí...
Me sentía avergonzada de mí misma, como si no fuera una buena persona.
Con Carlos nunca había sentido estos vigorosos impulsos y deseos.
Incluso cuando nos habíamos desvestido, solo sentía nervios, no este intenso anhelo que sentía ahora.
Parecía que desde que estaba con Sergio, me había vuelto diferente, más salvaje e intrépida...
Busqué ansiosa sus