Luis se detuvo y me miró sorprendido.
Me di cuenta de mi imprudencia y me apresuré en ese momento a explicar —. No lo tomes a mal, solo quería...
—¡Sí! —claro Luis me interrumpió.
—Antes del accidente, era muy alegre y le encantaba hacer amigos. Le alegrará que la visites —dijo Luis sin mirarme, como hablando con tristeza consigo mismo.
Verlo así me partía el corazón.
—Sara, sígueme —continuó caminando.
Mirando su alta figura por detrás, de repente sentí que cargaba un peso enorme, el inmenso pe