Ese comentario me hizo pensar por un largo rato que había estado de permiso demasiado tiempo.
Hasta anoche, creía que Dylan me permitía tanta libertad porque Sergio era el gran jefe oculto detrás de él.
Pero ahora...
Me sentí bastante avergonzada por unos segundos y le respondí: —¿Es un cliente? Voy enseguida...
—No es un cliente, es una mujer, arreglada como una diablesa, muy agresiva, parece una esposa buscando a la amante —Dylan era directo, decía sin filtros lo que pensaba.
Aunque enseguida