Aunque he superado mis sentimientos por Carlos, eso no significa que la humillación y el dolor hayan desaparecido.
—Sara, de verdad que eres única, aguantando semejante maltrato sin decir ni una palabra. Esa casa se compró para ti, debiste haberla echado de ahí. Preferiría dársela a un mendigo antes que a ella —dijo Alicia, una mujer de carácter fuerte que no toleraba las injusticias.
Quizás por eso Gabriel se comportaba tan correctamente, además de amarla, probablemente le temía.
—Señora, ya no