Alicia no me había dicho que ellos también estarían preciso en el almuerzo.
De haberlo sabido, definitivamente no hubiera venido.
No es que sea cobarde o que no me atreva a enfrentarlos, es que simplemente me arruinaría el apetito.
—Sara, llegaste. Solo te estábamos esperando a ti —Alicia vino apresurada a recibirme con alegría, dándome un suave abrazo.
No quería ser grosera con su gesto tan amable, pero aún así comenté:
—Señora, pensé que solo seríamos nosotras dos.
—Originalmente éramos solo n