Capítulo 245
Recordando su acusación anterior, aproveché el momento para vengarme: —Por favor suelta mi mano, o te denunciaré por acoso.

¡Ja, ja,ja!

Alberto soltó una gran carcajada: —Adelante, denúnciame.

No tenía miedo. En fin, con alguien tan descarado mejor no complicarse. Intenté liberar mi mano.

Pero no me soltó, y con una sonrisa arrogante dijo: —Señorita, cuánto tiempo sin verte, cada vez estás más... guapa.

—¡Vete! —volví a forcejear para soltarme.

Siguió reteniéndome, y se acercó cada vez más: —Her
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