El sueño nunca llegó.
Lucien yacía en su cama con un brazo apoyado sobre los ojos, con la mirada fija en la oscuridad tras los párpados cerrados. Cada vez que estaba a punto de quedarse dormido, sus pensamientos volvían a Chloe, a la forma en que ella se había sentado en silencio junto a la ventana, completamente absorta en sus bocetos. Había algo apacible en ella. Nada forzado, nada dramático, solo... calma. No encajaba con lo que Amelia había descrito esa tarde.
Se volvió de lado con un suspi