Un suave golpe sonó en la puerta de la oficina justo cuando Caleb se marchaba. Lucien seguía sentado tras su escritorio, sus pensamientos enredados en todo lo que Caleb le había contado.
—Adelante.
La puerta se abrió, y Amelia entró con una sonrisa gentil.
—Espero no estar interrumpiendo.
Lucien alzó la vista brevemente.
—No.
—Estaba cerca, así que pensé en pasar y ver cómo estás —caminó más adentro de la oficina, tomando el asiento que Caleb había ocupado apenas unos momentos antes.
Lucien not