Chloe permaneció en el consultorio del doctor mucho después de que la conversación hubiera terminado. Su mano seguía descansando ligeramente contra su vientre. No la había movido.
El doctor cerró en silencio su expediente antes de volver a mirarla. —Sé que esto es abrumador.
Ella finalmente levantó la vista. —Lo es. —su voz fue suave, casi ausente.
El doctor le ofreció una sonrisa tranquilizadora. —Pero por lo que puedo ver, ambos bebés están bien.
Ella volvió a bajar la mirada. —Ambos... —susu