Lucien estaba sentado tras su escritorio, con la mirada fija en el documento frente a él. La misma página había permanecido abierta durante casi veinte minutos, y no había leído ni una sola línea. Su bolígrafo descansaba flojo entre sus dedos mientras sus pensamientos vagaban hacia otro lugar por completo.
—Eliges no mirar.
La voz de Chloe volvió a resonar en su cabeza. Se recostó en su silla y se pasó una mano por el rostro. No era propio de él perder la concentración durante el trabajo. Norma