73. La que destruye y huye
Saltamos por la ventana del salón de la chimenea, aterrizando en el suelo con la urgencia de quienes saben que el peligro está pisándonos los talones. Sin perder tiempo, comenzamos a correr hacia la parte trasera de la mansión. Sebastián va delante, cargando a Marisol en sus brazos. La pequeña, temblando de miedo, se aferra a él con tanta fuerza que parece querer fundirse en su pecho. Sus sollozos desgarran el aire, y cada lágrima que derrama aviva un fuego en mi interior que amenaza con consumi