60. Un hogar solitario
El grisáceo humo de los cigarros se enreda en la tenue penumbra que domina la habitación, un lugar donde el tiempo parece haberse detenido. Aquí, el aire pesa con una mezcla de tabaco y vodka, impregnando cada rincón. No hay ventanas ni señales del exterior; parece un refugio construido bajo tierra, aislado de cualquier interferencia del mundo superficial.
Estoy aquí, en mi nuevo papel como «madrina de la mafia», sentada en la cabecera de una imponente mesa rectangular. Las paredes están decorad