43. San Nicolás de Bari
Mi debilidad tiene unos hermosos ojos, una labia magistral y una virtud excepcional en sus manos. Con sus dedos fue capaz de convertirme en un ser sin voluntad propia.
Aún no comprendo qué rayos ha pasado conmigo. ¿Cómo pude caer tan bajo? Esa parte de mí que desconocía, la misma que emergió aquel día en las aguas termales, ha vuelto a aparecer, libre y desinhibida, apoderándose de cada uno de mis sentidos sin que yo opusiera resistencia alguna. Fue exactamente como lo advirtió Lottie: solo bast