42. Manzanas y frutos secos
Las luces del árbol de Navidad parpadean sobre el papel brillante de cada regalo, y en los ojos de Dimitri hay un destello de ilusión y una pizca de impaciencia, como si no pudiera esperar a ver mi reacción. Aquí debe de haber más de diez obsequios, y, al parecer, todos son para mí.
Supongo que Dimitri no conoce como una monja acostumbra a vivir su vida. Los votos de pobreza me enseñaron a no poseer más de lo necesario y a enfocarme en ayudar a los más necesitados. En mi vida nunca ha habido esp