19. La famosa Chica Pimienta
Ir de compras es algo que parece fascinarles a todas las chicas, una actividad que nunca he hecho. Casi toda la ropa que tengo proviene de donaciones que llegaban al monasterio; eran pocas las veces que podía permitirme comprar algo con el escaso dinero que ganaba vendiendo mis rosarios y artesanías. Si acaso, me alcanzaba para un par de panties. Ser novicia no era precisamente una vida facil de llevar.
Mientras observo a Lottie y Florence lucir tan seguras y atractivas en sus diminutos pijamas