FRANCINE
Aún podía oír las palabras de Kevin en mi cabeza incluso después de que saliera de la habitación. Era como si se hubieran quedado ahí, repitiéndose una y otra vez, oprimiéndome el pecho a cada segundo.
Dijo que se estaba enamorando de Marcella.
Apreté los puños con fuerza mientras la rabia me invadía. Mi respiración se volvió irregular y sentía que todo mi cuerpo temblaba de frustración.
«Esa mujer tan fea…» susurré, «¿Cómo puede elegirla a ella en vez de a mí?»
Solo pensarlo me nubló