MARCELLA
Apreté el volante con fuerza mientras conducía a casa, con una mezcla de emociones que no podía explicar fácilmente. Una parte de mí se sentía feliz, verdaderamente feliz, porque por fin había recuperado mi licencia sin tener que rogar ni presentar ninguna apelación.
Era como si una puerta que antes estaba cerrada se hubiera abierto de repente, dándome otra oportunidad para reconstruir mi vida. Pero al mismo tiempo, sentía una opresión en el pecho y mis pensamientos volvían una y otra