MARCELLA
La luz del sol entraba a raudales por las vidrieras de la catedral, proyectando vibrantes tonos zafiro y rubí sobre el pasillo de mármol blanco. Apenas había pasado una semana desde que el martillo cayó y Kevin fue condenado a muerte por sus crímenes, poniendo fin, por fin, a la sombra que había atormentado nuestras vidas durante tanto tiempo. Priscilla había recibido el alta del hospital hacía solo dos días, y verla de pie en la primera fila, radiante con un nuevo anillo de compromiso