Capítulo 136: Joyas y Hermanos
- Trato, ahora dime todo lo que sabes – declaró Santiago estrechando con fuerza la mano del castaño.
Abel estaba feliz y satisfecho con ese resultado, porque ya estaba algo cansado y atendía que si la pelea se alargaba, tal vez acabaría perdiendo y eso era algo que su ego no le permitiría afrontar.
Una vez que se aseguró que el mayor hablaba en serio y ya lo habia aceptado como su nuevo hijo, él los guio a ese escondite.
Todos estaban sorprendidos al ver ese lugar, ya que ni en sus más locos sueños pensaron encontrar algo asi.
Santiago y Erika derramaron algunas lágrimas al encontrar esas pertenecías.
- Jeje muchacho parece que sin querer te ganaste la bendición correcta – bromeó uno de los hombres dándole unos golpecitos en la espalda al castaño.
- Se ve que mi suegro fue alguien ingenioso, ya que manejaba varios idiomas y todo indica que por su cuenta creo este lugar – mencionó Abel mostrando algo de respeto, ya que en sus propios entrenamientos en la