50. Pov Dan
No supe en qué momento todo se desmoronó dentro de mí. Había intentado mantenerme en control, mantener la distancia que ella misma había puesto entre los dos, pero bastó un solo sonido para tirarlo todo abajo.
Un golpe seco. Un grito ahogado.
Corrí sin pensarlo. La puerta del baño estaba entreabierta, el vapor escapando como una nube tibia, y el corazón me golpeaba con una fuerza ridícula en el pecho.
—¿Nikita? —la llamé, pero no respondió.
Empujé la puerta. El ruido del agua me golpeó, la cort