Me encerré con llave en el baño. Seguí las instrucciones del test. Tras haber dejado que gotas de orina inundaran al dispositivo, comenzó la larga espera. Fueron los tres minutos más largos de toda mi existencia. Sentía sentimientos encontrados. Por un lado, quería que el tiempo pasara rápido para tener la respuesta. Y, por otro lado, esperaba que el resultado no llegara nunca.
Pasaron los tres minutos y yo no quería mirar el resultado. Cristian golpeó la puerta del baño preguntando si ya me ha