—Ven sola a nuestra casa o mato a tu amiga como lo hice con Eduardo— recibí este mensaje de Cristian desde un número desconocido.
Yo había vuelto a mi trabajo ese día y era raro que Jane no hubiese llegado a la escuela. Varios estábamos preocupados por ella. Siempre avisaba cuando iba a llegar tarde. Habíamos tratado de contactarla, pero, no contestaba el teléfono.
La llamé y para mi estupor me contestó mi exesposo. Me indicó que fuera de inmediato y que no llamara a la policía, de lo contrar