El escolta que cuidaba de Eli, llegó a la mansión con su cabeza llena de sangre, la sangre caía por su rostro y todos sus compañeros corrieron hacia él.
Pero él no paró, siguió caminando hasta casa para informar a su jefe de lo ocurrido, aún sabiendo que podría matarlo por descuidar a su mujer. Cuando entró, Alex que había regresado de Nueva York y Dante, estaban en el salón. Cuando los mafiosos miraron, abrieron sus ojos como platos. Dante caminó hasta él con una mirada fría y oscura
-¿Qué ha