Los siguientes días, Dante y Eli se habían acercado un poco más, aunque aún no habían retomado de nuevo su relación. Eli aún tenía esa espinita al pensar en Carolina, ella estaba enferma y estar junto a Dante era lo que ella más deseaba. Carolina había demostrado ser una mujer dulce y encantadora. La daba mucha pena apartarla de Dante, ella más que nadie la entendía.
Ella estaba en el despacho de su hermano colocando unas cosas en el mueble, distraída y con su cabeza sumergida. Que no notó que