Ellos salían del consultorio, no muy bien, ya que tal vez su bebé podría morir. Para Dante todo fue un duro golpe uno que jamás le diero, podría ser mafioso, pero no para recibir este gran karma.
Dante se mantenía en silencio, no hablaba, era como si el espíritu de su cuerpo, le hubiese abandonado. Eli también sentía miedo, pánico al solo pensar en perder al bebé. Pero era su sueño, ¿tanto era su deseo de ser madre, que estaba dispuesta a pasar por una posible pérdida? Cuando adoras tanto ser