Los días habían pasado y Dante se refugiaba mucho en la oficina o si no, en su despacho. Aunque no pasara tiempo con ella, sabía todo lo que ella hacía. Si comía, si dormía, si se agitaba, absolutamente todo. Ella caminaba por los jardines de la mansión, se sentía pequeña bajo ese montón de nieve cubriendo todo. Las temperaturas bajas, el frío, el aire, penetraban su rostro.
Extrañaba a Dante y mucho, deseaba que su relación volviera como al principio, pero ya no sería como antes, su relación