Habían pasado varios días, Eli seguía en Nueva York. Todos días hablaba con Dante, pero últimamente el rubio no la llamaba, ni la escribía y mucho menos contestaba a sus llamadas. La americana estaba preocupada, no sabía nada de él Y tenía un mal presentimiento. Su hermano tampoco logró comunicarse con él, solo con Dimitri, pero él tampoco sabía nada. Él no estaba en Rusia, si no en Francia. Eli ya harta,cogió el primer vuelo a Moscú, tenía que verle y saber que estaba bien. Organizaba su peque