Dejó caer su cuerpo, apoyado en la ventana corredera de cristal. Sus piernas flexionadas con la copa en la mano y la otra mano en la cabeza, esa cabeza que tenía acumulado miles de cosas. Quiere gritar, llorar, matar. El dolor se acumulaba en su pecho, no podía dejarla morir, no iba a dejarla morir. Las lágrimas salían por sus ojos azules, ya no podía contenerlas. Esa rabia, esa rabia se acumulaba en su cuerpo, por este mundo injusto. Donde las personas que más merecían vivir, morían. Eli, su b