Eli despertó a la mañana siguiente y Dante no estaba a su lado, su lado de la cama está vacía y fría. Se levantó de la cama y fue al baño y tampoco estaba. Salió del dormitorio y bajo las escaleras de mármol, una mujer estaba limpiando.
—Buenos días, ¿has visto a Dante? —preguntó la americana.
—No, señora. —respondió con desdén. —Tal vez buscó a otra. —Eli se río.
—Lo dudo, ya que duerme conmigo y está la mayor parte conmigo. — salió del Salón y fue al despacho.
Lo buscó por toda la casa y