— ¿Quién eres tú?— pregunto casi inaudible.
— Un viejo amigo de tu padre.— dice y sé que en este mismo momento necesito salir de aquí lo más rápido posible y encontrar a los chicos.
— ¡Suéltame ahora mismo, pobre bastardo!— exclamo y trato de sacar mi brazo de su mano.
— Ya dije que tu castigo será pesado, así que mi amor, ven conmigo.— Miro a mi alrededor tratando de encontrar a alguno de esos pendejos y no pienso, ¿cómo voy a alejarme de este hombre? Intento a toda costa soltar sus manos, nec