Mundo ficciónIniciar sesiónCatalina.
Afilo mis navajas sobre la alfombra que me di el lujo de comprar ayer, quizás no hayan muebles porque los dejaron vueltos mierda hace unos días, pero cabe destacar que ahora el piso se siente bastante cómodo.
—No es por querer ir contra corriente, carnala— Zahori sale de la cocina con dos chelas—, pero necesitamos más gente.
—Sí, pero Natasha es muy terca por esa parte— contesto,







