23. En Problemas Con El CEO
Las manecillas del reloj se movían lentamente haciendo que Amelie soltara un resoplido de aburrimiento. Se encontraba sentada en la oficina de Andrew, rodeada de papeles y carpetas, pero sin tener claro cuál era su función exacta allí. A pesar de su entusiasmo por el nuevo trabajo, se sentía ligeramente inútil y ansiosa por demostrar su valía. Sin embargo, el CEO le había indicado antes de marcharse que solo se quedara quieta en su sitio.
La pelinegra dibujó garabatos en la libreta que había en