12. En Problemas Con El CEO
Andrew carraspeó al darse cuenta de lo que había dicho, quizá sus palabras no se habían escuchado del todo bien. Y bastó con notar las mejillas de la mujer que se tiñeron de carmesí provocando que él se apresurara a agregar algo para arreglar la situación.
—O sea, eres dueña de las cartas. Creo que eso no podría olvidarlo aunque lo intentara —hizo mención y Amelie lo miró entre sorprendida y avergonzada al mismo tiempo.
Le había enviado cartas anónimas cuándo estudiaba en la preparatoria. Ya ha