Mundo ficciónIniciar sesión—Vaya que eres rápido, muchacho—Pixis entró al cuarto de la hora en su oficina, a la cual Santino había acudido al edificio desde la mañana.—Y pensar que el perezoso de Kaz tarda horas en organizar los malditos remanentes.
Simples transacciones. Movimientos meramente digitales…casi como estar en casa.
Santino no ahondó en esto último, sólo contempló su reloj de pulso.
—Hmp. Los saldos t







