«Ava. Tu nombre es hermoso, nena. Te queda perfecto. ¿Quieres dejar de que te follen? ¿O ser la esposa de tu ex?» raspó él, gimiendo mientras sus bolas se tensaban, su polla suplicando por liberarse mientras el coño apretado de ella lo ordeñaba.
Alexander soltó sus muslos y agarró sus hombros. Luego estrelló sus labios contra los de ella mientras sus caderas embestían salvajemente, follándole la boca con la lengua al mismo ritmo que su polla follaba su coño.
Siguió una follada maniática. Embist