Justo entonces, Fae vio a Polly y entró en pánico.
—¡Joe, para. Polly está justo ahí! —chilló Fae en voz baja, esperando que Polly aún no los hubiera notado.
Polly huyó de la casa en un ataque de rabia, rompiendo en llanto, con la mente dando vueltas.
Se culpaba a sí misma por no haber visto la verdad antes.
La bilis le subió por la garganta mientras repetía mentalmente cómo Joe y Max la habían usado como una fleshlight viviente, noche tras noche.
Max le quitó la virginidad sin pensarlo dos vec