LEONEL ARZÚA
—Señor Arzúa —dijo Gianna con una gran sonrisa, como si ya conociera a mi abuelo.
—¿Nos hemos visto antes, hermana? —preguntó desconcertado, pero cortés.
—Usted a mí no… pero yo a usted sí, es muy conocido —agregó nerviosa y se sonrojó.
—¿Muy conocido? —inquirí molesto—. ¿Escuchaste de él en Italia? Imposible…
—Aunque no lo creas, Leonel, mis hazañas como inversionista y empresario aún son recordadas —contestó mi abuelo sacudiendo su índice en el aire.
—¿Quiere una galleta? —preg