Mundo ficciónIniciar sesiónGIANNA RICCI
Esperé paciente en una de las bancas fuera de la tienda, pero Christian no llegaba. Revisé mi celular mientras mi corazón se hacía pequeño y se retorcía de dolor. Él jamás me había fallado en ningún aspecto y no podía creer que en un día como hoy lo hiciera, algo estaba mal y temía por él.
—¿Segura que no contesta? —preguntó una de mis compañeras, sintiendo lástima por mí.
—Ya llamé mil veces… —contesté con un suspiro.
—Qué raro, él si







