—¡Matius!— Valentina pasa saliva y está literalmente estática. Lo que menos quería era que él se enterara de lo que está pasando, mientras que Arthur sonríe de lado, porque siente que es el momento de saldar una deuda que tiene pendiente con Matius.—¿Cómo puedes hacerme eso, Valentina? Resulta que vengo a buscarte y me encuentro con que estás encerrada con ese malnacido. ¡Dame la cara, maldito imbécil!— grita fuertemente, y Mariela, quien escucha el grito de Matius, prefirió no subir ya que es