La pasión los invadió a ambos, un desespero por sentirse luego de tanto tiempo, es como si la llama de deseo estuviera intacta y haciéndolos enloquecer. Sin cruzar palabras, solo besos y caricias, están listos para la acción, aunque más Arthur, quien está ansioso por volver a hacerla suya, cuando la voz de Matius interrumpe.
—¡Nena! —dice dando leves toques a la puerta y Valentina abre los ojos estupefacta.
—Dile que se vaya — Arthur le susurra al oído y ella traga grueso, pues quiere estar c