—jefecito, no la despida por favor— interviene Amará con voz seductora
—¡Dije Valentina, no Amará! Andando— camina hacia su pequeño despacho
—no entiendo porque él está así— Amará siente enojo hacia su jefe
—déjalo amiga, lo mejor es no provocarlo, no quiero que pierdas tu trabajo, lo necesitas también, nos vemos luego amiga
—esta bien, lo siento mucho mi linda Valentina— Valentina hace una mueca de tristeza y luego se marcha sin mirar atrás y sin alzar su mirada hacia Arthur
Al llegar al peq